Teuchitlán: la 4T no aprendió nada de Ayotzinapa

Manuel Baeza

La 4T no aprendió de la  crisis de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, y se empeña en mantener los mismos errores que cometió la administración de Enrique Peña Nieto en 2014 cuando los estudiantes normalistas de Guerrero fueron secuestrados y hallados brutalmente muertos días más tarde.

Peña Nieto y su equipo apostaron al principio en que el tema desaparecería de la opinión pública en un par de días. Obvia decir que el tema sigue vigente. Algo similar ocurre en la administración de Claudia Sheinbaum, que buscó darle tiempo a la investigación y a las declaraciones, aplazándolas y tratando de descafeinarlas, cuando en realidad la ciudadanía está hasta de la insguridad y, ya quedó evidente, de la campaña mediática de “Abrazos, no balazos” que tanto impulsó Andrés Manuel López Obrador.

La actual crisis de seguridad llegó muy pronto al gobierno de la presidenta, quien pasó los primeros meses de su trabajo resolviendo temas que le dejó su antecesor, y luego sorteando las dificultades que le siembra una día sí y otro también el vecino Donald Trump.

Atajar la crisis por el tema del Rancho de Teuchitlán obligaba a la presidenta a concentrar la atención en en caso del centre de reclutamiento forzado, y a ordenar públicamente a sus especialistas en seguridad y derechos humanos a priorizar el esclarecimiento de los hechos de manera inmediata. Me atrevería a decir que una o dos sesiones de la Mañanera del Pueblo debieron haberse suspendido para demostrar que toda la atención de la administración federal estaba en el tema de los muchachos asesinados y quemados, y a dar información dos o trs veces al día, en la persona de Omar García Harfuch, uno de los funcionarios de Sheinbaum con más credibilidad en su gobierno.

Pero como en la 4T se prioriza el espectáculo sobre el trabajo serio, ahora las consecuencias de no tocar el tema en serio son más que evidentes. Si la presidenta Sheinbaum tiene el grado de aprobación que muestran encuestas, ¿por qué no se sentó con el gobernador Pablo Lemus para buscar una solución? ¿Por qué no se hizo una reunión (a puerta cerrada, incluso) con colectivos de buscadores para ofrecerles certezas? ¿Por qué hay morenistas que buscan públicamente desinflar el tema?

Claudia Sheinbaum es la presidente y tiene la capacidad operativa y  el respaldo popular para dar ordenes y exigir las cuentas que los ciudadanos esperan. Y si alguien debe caer en el proceso, que ocurra. Lo ganado con la expulsión de criminales hacia Estados Unidos lo pierde ahora con un tema que, por dolorosa que sea, necesita ser tocado de cara a la opinión pública.

Pero al parecer no se aprendió la lección de Ayotzinapa, con todo y que la 4T se benefició política y electoralmente de aquella crisis.

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