Fue un mensaje corto, pero fue durísimo contra México, aunque no mencionó el nombre de nuestro país.
Me refiero a Donald Trump y el concepto que tiene sobre nosotros, país al que le dedicó diez líneas en el mensaje que emitió anoche ante el Congreso estadounidense.
Lo dicho por Trump, insisto es durísimo:
“El territorio inmediatamente al sur de nuestra frontera está ahora dominado en su totalidad por cárteles criminales que asesinan, violan, torturan y ejercen un control total. Controlan una nación entera, lo que supone una grave amenaza para nuestra seguridad nacional”.
Ese territorio es México.
Pero no fue todo. También dijo que “los cárteles están librando una guerra en Estados Unidos, y es hora de que Estados Unidos libre una guerra contra los cárteles, cosa que estamos haciendo. Hace cinco noches, las autoridades mexicanas, debido a las políticas arancelarias que les imponemos, entregaron a 29 de los mayores líderes de los cárteles de su país. Eso no había ocurrido nunca. Quieren hacernos felices. Es la primera vez. Pero necesitamos que México y Canadá hagan mucho más de lo que han hecho: tienen que detener el fentanilo y las drogas que entran en Estados Unidos. Van a detenerlo”.
Bonito concepto el de Trump cuando se refiere a nosotros ante el Congreso de su país. Ninguna frase amable, ningún recado referente a cooperación mutua, a esfuerzos por trabajar juntos. Nada. Nos califica como una nación dominada por el crimen y no ofrece ninguna mano para ayudar.
Dicen que sobre aviso no hay engaño. Trump nos ve como un país sin ganas de resolver nuestros problemas de seguridad, y como tal nos tratará.
De hecho ya nos trata mal. El sainete de los aranceles recién autorizados es para doblegar a las autoridades mexicanas. Y lo peor es que lo único que hará es dañar las relaciones comerciales, polarizar más a México, y dejar un desastre en nuestro país.
No quiero ser alarmista, pero no habrá buena relación entre los gobiernos de México y Estados Unidos los próximos años. Y en gran parte debido al bully del otro lado.
Podemos discutir si los gobiernos mexicanos (federal y estatales) hacen bien o no su trabajo. Pero no debemos aceptar el desprecio del gobierno estadounidense.
1 commentario
Los comentarios están cerrados
Add Comment