Texas reportó el miércoles la muerte de un menor de edad víctima del sarampión. Diferentes condados de esa entidad estadounidense sufren un brote de la enfermedad, la cual hasta el miércoles reportaba 124 casos registrados en 13 condados, todos ellos lejanos a las ciudades más grandes de Texas.
El sitio en línea de la autoridad de salud en Texas indica que la muerte del menor ocurrió en un hospital de Lubbock, donde esta persona se encontraba internado desde la semana pasada al ser encontrado positivo por sarampión.
El brote, describe el Departamento Estatal de Servicios de Salud, ocurre en las zonas conocidas como South Plains y Panhandle.
El reporte explica que el sarampión es una enfermedad respiratoria de alto contagio, y que puede causar males que ponen en peligro la vida a las personas que no estén protegidas por una vacuna. Durante un brote de sarampión, dicen, una de cada cinco personas contagiadas necesitará atención hospitalaria, y uno de cada 20 desarrollará pulmonía.
El sarampión, continua el servicio texano de salud, se puede transmitir con el contacto directo con gotas infecciosas o vía aérea cuando una persona infectada tosa, estornuda o respira.
Los contagiados comenzarán a sentir los efectos una o dos semanas después de haber estado expuestas a una persona enferma.
Los primeros síntomas son fiebre alta, tos, escurrimiento nasal, y ojos rojos y llorosos. Unos días después surge los síntomas en la piel, como puntos rojos en la cara que se extienen luego por el cuello y el tronco del cuerpo. Las personas son contagiosas cuatro días antes de la aparición de las manchas, y cuatro días después.
La llamada vacuna triple es la mejor opción para evitar la enfermedad, y se administra cuando los niños son muy pequeños. Dos dosis de la vacuna previenen la enfermedad hasta en 97 por ciento.